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"Mamá a secas"

Cuando llenamos formularios, cuando nos presentamos a entrevistas, cuando las personas que “nos conocen” comentan entre ellas o simplemente cuando le pides a esas personas que hagan una pequeña presentación sobre tí... Lo primero que aflora es: Fulanita de tal, tantos años y “Madre Soltera”.

Sucede que esta sociedad nos etiqueta/categoriza/define por default como “Madres Solteras”, aunque en realidad siempre que me preguntan les digo que yo sólo soy “Mamá; a secas” y considero realmente que nuestro estado civil no debe definir nuestra maternidad.

Somos muy pocas personas las que no sentimos complejos para compartir/comentar distintos episodios de lo que es una vida plena ante los ojos de los demás. Con 31 años y sin temor a equivocarme, puedo decir que Miranda (mi hija) y yo somos felices y vivimos sin complejos.

Somos felices, somos distintas, somos nosotras dos, somos mamá e hija; ella a sus 08 años conoce perfectamente que tiene una mamá todo terreno, chambeadora, media loca y que en palabras de ella es la mejor chef del mundo mundial pero que por sobre todas las cosas se muere de amor por ella.

También sabe que tiene papá, lo reconoce perfecto y lo recuerda con nombre y apellido, también lo recuerda como una persona que cuando ella cumplió 03 años pasaba algunos días por casa para saludarla antes de salir para el nido y también que nunca más los volvió a ver desde que nos mudamos; y no porque no tuviera la dirección de la nueva casita si no porque aprovechó la situación y no la visitó nunca más.

Como mamá debo confesar que emocionalmente todo esto es fuerte, resulta complicado; cómo explicarle a una niña de 08 años que su papá decidió voluntariamente no formar parte de su vida, que oportunidades para pasar tiempo con ella tuvo millones (nunca le he negado esa posibilidad), que hay papás que dan la vida por sus hijos pero el suyo no, el suyo prefirió ser de los cobardes, de los que salen corriendo, de los que no tienen tiempo.

Miranda a sus 08 años presenta signos de madurez en ciertos aspectos, como el asumir la ausencia de su papá. Sabe que no es culpa de ella y tampoco es mía y esto es básico, hablar con nuestros hijos, no subestimemos las edades de ellos para explicarles la situación.

Esto no ha sido una pelea de padres donde el afectado es el niño, esto ha sido cuestión de elección/decisión... Así como ella me eligió como su mamá y luego yo elegí tenerla.

Siempre he pensado que uno no puede extrañar algo con lo que nunca creció y me doy cuenta que no me he equivocado, pues en el día a día con Miranda ella extraña a las personas con las que ha formado una relación desde siempre y desde ahora. Poniendo ejemplos simples, extraña a la familia, los primitos cuando pasa mucho tiempo sin verlos y extraña también cada fin de semana a sus profesores/amigos del cole.

Sin embargo no extraña a aquella persona que le dió vida y apellido, ella no puede hacerlo porque no hay un sentimiento formado y lo siento "causita" pero esa no es ni era mi chamba.

Ella y yo somos una familia de dos y aunque para la sociedad esta sea una familia incompleta para nosotras está muy bien. La vida tal cual nos ha tocado la aceptamos, la abrazamos y la amamos, no buscamos un modo de remplazarla o de cubrir ciertos espacios porque significan mayores oportunidades para ser felices, para crecer, para soñar, para volar y brillar con luz propia.

Miranda y yo somos realmente afortunadas, tengo suerte de que este ser de luz y puro amor sea mi hija y ella tiene suerte de tener una mamá que sigue al pie de la lucha, sin bajar la cabeza y enfrentando la vida como venga.

En lo personal el camino recorrido ha sido recontra yuca, pero cuando observo todo lo que hemos logrado... Ufff no se imaginan lo grande y empoderada que me siento!!

Es por ello que comparto esto con ustedes, para darles un empujoncito que las ayude a quitarse esas etiquetas que nos adjudican sin siquiera haberlas pedido.


Pero sobretodo con la esperanza de que más adelante mi hija pueda leerlo guardando palabras en su corazón y que quizás en algún momento

el recuerdo de estas le brindará la fuerza suficiente para poder enfrentar las tormentas de la vida teniendo en cuenta que ellas siempre se calmarán y volverá a brillar el sol (te lo asegura quien de esto sabe bastante mi amor).

Miranda, nuestra vida juntas es más que suficiente para mí; espero que siempre puedas recordar esto.

Tu mamá.